viernes, 28 de enero de 2011

Sólo los hegelianos me aman recíprocamente

“La filosofía quiere más bien abismarse literalmente en lo heterogéneo a ella, sin reducirlo a categorías prefrabricadas. […] La filosofía tradicional cree poseer su objeto como infinito, y por ello se hace, en cuanto filosofía, finita, terminada. Una filosofía modificada debería cancelar esa pretensión, no seguir convenciéndose a sí y a los demás de que dispone de lo infinito. Pero, en lugar de eso, sería ella la que, sutilmente entendida, se haría infinita, por cuanto desdeñaría fijarse en un corpus de teoremas enumerables. Tendría su contenido en la diversidad, no apresada en un esquema, de objetos que le imponen o que ella se busca; se abandonaría verdaderamente a ellos, no los utilizaría como espejos en que reproducirse, confundiendo su propia copia con la concreción. No sería otra cosa que la experiencia plena, no reducida, en medio de la reflexión conceptual.”

(ADORNO)

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