viernes, 21 de enero de 2011


En 1983, Leo Steinberg confirmó algo que los artistas sabían hace rato: que en la tradición pictórica que floreció en el Renacimiento, Cristo era representado tocándose el pene o, si no, dirigiendo de alguna otra manera la atención sobre él. Roy Porter explica, en 1991, que la observación de Steinberg pretende dar cuenta del significado doctrinal del gesto: "con él se pretendía señalar la humanidad del Hijo, el hecho de haber sido engendrado, no creado. Pero el autor (Steinberg) tiene un interés no menor por indagar el punto ciego de los historiadores del arte. La sexualidad del cuerpo de Cristo se hace, por así decirlo, "invisible" debido a que los estudiosos actúan de forma característica dentro de las tradiciones interpretativas para las que los significados intelectuales, espirituales e ideales adquieren una prioridad automática sobre los asuntos puramente materiales, corpóreos o sensuales".

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