[voz en off de Paul, en Masculin et Feminin (1965, Jean Luc Godard)]
sábado, 5 de diciembre de 2009
“De enero a marzo sigo entrevistando a los franceses a cuenta del IFOP. ¿Por qué los aspiradores se venden mal? ¿Le gusta el queso en tubo? ¿Lee mucho? ¿Qué es un marco? ¿Le interesa la poesía? ¿Y los deportes de invierno? ¿Qué opina del vestido corto? ¿Cuando ve un accidente, qué hace? ¿Si su novio la dejara por un negro, le daría igual? ¿Sabe que hay hambre en India? ¿Sabe lo que es un comunista? ¿Para no tener hijos, prefiere tomar píldoras o meterse una cosa por el sexo? ¿Dónde vive? ¿Cuánto gana al mes? ¿Por qué las mujeres del mundo son más frígidas que las obreras? ¿Sabe que iraquís y kurdos están en guerra? Poco a poco, en esos tres meses, me di cuenta de que todas estas preguntas, lejos de reflejar una mentalidad colectiva, la traicionan y la deforman. A mi falta de objetividad, incluso inconsciente, le correspondía un inevitable defecto de sinceridad en los que interrogaba. Sin saberlo, puede que les engañara y ellos a mi. ¿Por qué? Porque sin duda las encuestas y sondeos olvidan su verdadera misión, que es la observación del comportamiento, y van en busca de un juicio de valor. Descubrí que todas las preguntas traducían una ideología que no correspondía a las costumbres actuales, sino a las del pasado. Tenía que ir con cuidado. Algunas nociones recogidas al azar me sirvieron de punto de referencia. Un filósofo es un hombre que opone su conciencia a la opinión. Ser una conciencia es estar abierto al mundo. Ser fiel es fingir que el tiempo no existe. La sabiduría sería si pudiéramos ver la vida, verla de verdad, eso sería la sabiduría.”
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