sábado, 19 de diciembre de 2009
tres horas y media de retraso Madrid-Gijón con "paradita" entre Palencia y León. Remolcados hasta Sahagún y luego abandonados en Oviedo para llegar al destino en un Cercanías atestado. Madrugón a las 6 de la mañana para regreso siberiano. Clavados en Pajares y luego otro cambio de tercio y de tren en Valladolid para llevar con una hora y tres cuartos de retraso a Madrid. Acojonante pero cierto. He tardado en ir y volver más que en hacer un trayecto hasta Nueva York. Aunque, todo hay que decirlo, mereció la pena. El Contubernio se basta y sobra para liarla.
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