domingo, 5 de diciembre de 2010

"Un poder supremo cubre la superficie de la sociedad con una red de pequeñas y complicadas reglas, minuciosas y uniformes, que hacen que las mentes más originales y los personajes más energéticos no puedan penetrarlas para elevarse por encima de la multitud. No se despedaza la voluntad del hombre sino que se suaviza, se doblega y se guía; los hombres rara vez son obligados a actuar, pero constantemente se les impide que lo hagan. Un poder tal no destruye, pero evita la existencia; no tiraniza, pero comprime, enerva, extingue e idiotiza a un pueblo, hasta que cada nación se ve reducida a no ser nada mejor que un rebaño de animales tímidos e industriales, cuyo pastor es el gobierno" (Alexis de Tocqueville).

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