lunes, 19 de noviembre de 2012


mientras la movilidad a mis manos y piernas vuelve, retomo la habilidad de teclear en bizarro. los quince minutos dormidos a lo ballard me hicieron olvidar mucho de lo vivido pero también activar tejidos dormidos. despierto como Han Solo despues de haber estado no se cuanto tiempo hibernando en carbonita. leo bizarro, pasados los seis mil. la muerte me llama y le hago fintas como bailando un tango, ese de de los guapos, y aqui estoy como protagonista de una de las novelas de ballard. apenas puedo moverme por mi mismo pero decido subir los andes, mi alma mater. ahi se que estoy vivo y reafirmo, aun, con mis cicatrices europeas y latinoamericanas que para mi el arte es y será un estado de consciencia a partir de un hace con bajo indice de refracción. poco antes de todo antes, esperando locomoción colectiva, en un paradero de autobuses, una mujer me interrogo sobre el numero de un bus que no existia, al señalarselo se balanaza sobre mí mientrasun sujeto a unos metros de ella corre hacia nosotros con un sable. tiré a la mujer sin saber ni mirar como cayó, lo único que recuerdo es que el sable (un cuchillo hecho manualmente con un largo prominente) fue lanzado hacia mi a diestra y siniestra. corri un par de cuadras hacia la policia quienes me dijeron si me encuentraba bien, les pregunto por que. me responden porque tienes tu mochila hecha pedazos, me la saque y realmente el corte atravesó mi bolso con la suerte que la punta de la cuchilla fue amortiguada por el fondo grueso que tienen estas mochilas para computadores. no se si fue advertencia o premocinición de lo que vendría. en el automovòvil, si estoy aqui, es porque hice algo muy europeo y que aqui nadie aplica: cruzar el cinturon de seguridad en el asiento trasero. de lo demás no recuerdo salvo, ahora que miro mis cicatrices, a lo ballard. y tal vez entienda ahora a domingo por su afición a los tatuajes. arte o muerte. ahora, desde los andes, a duras penas, con mis lesiones miro la ciudad y el laberinto de los macizos como lo hice hace unos meses en castilla-la mancha. en un mismo año, mi cuerpo esta decorado con heridas del viejo y el nuevo mundo. solo un nombre recorre mi cabeza.

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