viernes, 12 de noviembre de 2010

otro que SE LO LLEVA EL VIENTO



Luego que tocaron con las barbas la nefanda posteridad, empezó el cabrón á tocar, y todas las brujas (cuyos nombres son los que van escritos á la margen) bailaban á la redonda desgajándose á coces y brincos, y en cada circulo á unísonos del pandero despedían una pestífera solfa de regüeldos traidores y estornudos descaminados, más amargos á las narices que la hiel á la boca. Servia de estribillo á la hedionda música esta conterilla:

Ande la rueda, el cuesco, el respingo, la coz y la brega.
Cabrón:
No todo ha de ser chupar, / brujas mías, porque quiero / que al Astrólogo embustero / se la demos á mamar: / si soplos viene á buscar / á la boca del Ayrón, / echadle con ton y son / muchos soplos de Occidente, / de modo, que airosamente / á todos mentirles pueda.
Todas:
Y ande la rueda, el cuesco, el respingo, la coz y la brega
Camacha:
Pues escuche sin recelo / el Lunario advenedizo, / cosas, que son un hechizo, / y estudiadas en un vuelo: / no hemos asomado al Cielo / á registrar un coluro, / y sabemos lo futuro, / que cada bruja en su armario / tiene cierto Calendario / que pronostica y enreda.
Todas:
Y ande la rueda, etc."
Quede, pues, esta referencia bibliográfica como testimonio de la veracidad de la ubicación legendaria de brujas en Barahona, y sirva también como reconocimiento a Diego de Torres Villarroel, del que se cumplió el año pasado el tercer centenario de su nacimiento en Salamanca, que pasó prácticamente inadvertido en la capital charra y fue totalmente olvidado en Soria. Las leyendas brujeriles de Barahona, con sus enclaves: Pozos Airones, Campo de Brujas, Confesionario de las Brujas...,

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