sábado, 3 de octubre de 2009
la entrada anterior en la que, literalmente, no hay nada es el resultado de un intento, torpe vocacionalmente, de colgar otro vídeo de Bernardí Roig. Resulta que aunque pretendemos tratar de la "convergencia cultural" somos, todos los antropófagos, por lo que estoy comprobando unos analfabetos cibernéticos de tomo y lomo. Tal vez tampoco apareció la imagen que quería porque era salía mi rostro con aspecto macabro. No es mala ocasión para recordar aquella consideración de Foucault sobre las heterotopías: "Creo entre las utopías y estos emplazamientos absolutamente otros, estas heterotopías, habría sin duda una suerte de experiencia mixta, medianera, que sería el espejo. El espejo es una utopía, porque es un lugar sin lugar. En el espejo, me veo donde no estoy, en un espacio irreal que se abre virtualmente detrás de la superficie, estoy allá, allá donde no estoy, especie de sombra que me devuelve mi propia visibilidad, que me permite mirarme allá donde estoy ausencia: utopía del espejo. Pero es igualmente una heterotopía, en la medida en que el espejo existe realmente y tiene, sobre el lugar que ocupo, una especie de efecto de retorno; a partir del espejo me descubro ausente en el lugar en que estoy, puesto que me veo allá". Sin duda, la entrada vacía del Contubernio Canibal no es otra cosa que una "resistencia inconsciente" ante la imagen especular. A pesar de todo no cejaré en mi empeño y, más tarde o más pronto, la colgaré. Bastante soga tengo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario