viernes, 25 de noviembre de 2011


ayer, durante mis clases de postgrado (y como es habitual) discutimos sobre los contenidos vertidos. en esta ocasión reflexionábamos sobre la instalación como cajón de sastre del arte contemporáneo y, tras un bombardeo de referencias y vueltas de carnero terminamos apestados todos del sistema de las artes chilenas. le dimos vuelta al asunto de las artes mediales y cómo dicho apellido es una perogrullada, no me extenderé en la catarsis argumentada y fundamentada (como el contrato vocacional me lo exige) pero entre uno más estudia los problemas del arte más te deprime la escena. el mundillo, quise decir. acá, calentándome la cabeza por una manga de pelotas que usan el arte como mecanismo ejemplificador de lo que sea en vez de hacerse cargo de los quinientos años de libertad condicional que llevamos los artistas. asturias, mero, oricio y barca. qué envidia.

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