domingo, 15 de julio de 2012

tras el menu-degustación de paella, quesos y vinos en catarata el estomago hizo crack. Menudo dolor de cabeza, barriga y hasta ojos. Lo que salva la cosa es el placer que recuerdo y el círculo de la amistad post-warholiana. Ahora que haga este post desde un ordenador ajeno, sin tecla de la "o" me comprometo a recuperar el pulso bizarro.

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