
Favorable al creacionismo antiguo de la Tierra y a la teoría del Diluvio Universal, fue convencido de la realidad de las glaciaciones de Louis Agassiz.
Conocido por su curiosidad gastronómica, es cierto, pero era curiosidad del tipo científico: consideraba que el sabor era un elemento olvidado en la mayor parte de las investigaciones animales, así que aprovechó su excelente relación con los cuidadores de las colecciones de fieras de Londres para probar todo tipo de animales ajenos a la gandería inglesa.
Dicho sea de paso, Buckland fue un de los grandes científicos de la primera mitad del XIX. Tratando de buscar pruebas geológicas del Diluvio descubrió las eras glaciales y cambió el modo de ver el mundo, estableciendo los cimientos para el estudio de la geología moderna (desarrollada posteriormente por Hutton y Lyell). También fue un gran taxónomo y describió algunas de las primeras especies conocidas de dinosaurios, entre ellas el primer terópodo, megalosaurus.
William Buckland,
Cuando veamos a nuestro gran profesor morir
Diremos ¿Que en paz descansen sus huesos?
Si le enterramos en un rocoso sepulcro
se levantará y romperá las piedras
Y examinará cada estrato de alrededor
Porque él estará en su elemento.
"Habló de extrañas reliquias que lo condujeron a mencionar el corazón de un rey francés conservado en Nuneham en un ataúd de plata. El doctor Buckland, al tiempo que buscó en ella, exclamó, "he comido muchas cosas extrañas, pero nunca había comido el corazón de un rey hasta ahora", y, antes de que nadie pudiera obstaculizarlo, lo devoró, y la preciada reliquia se perdió para siempre."
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