
En el suenho resolviamos problemas matematicos complejos, trazabamos semicircunferencias con tiza en el suelo, y las extremidades se descoyuntaban para facilitar la teorizacion de tus mejillas, el fuego brotaba, y no parecia poderse apaciguar, las siguientes entraron muy a su pesar, cargando toconeras de encina.
Todo en la Polinesia francesa.
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