
Agarrar el mundo, como definen Deleuze y Guattari ese anti-lirismo de oposición; se visibilizan en el poder subversivo de la palabra,¡Qué caras veía a su alrededor! Unos ojos negros, pequeños, que se movían inquietos de un lado a otro; unas mejillas flojas, como de borrachos; unas barbas largas, rígidas y ralas, y se las mesaban como si estuvieran formando garras…Pero
debajo de las barbas…relucían en el cuello de la ropa insignias de diversos tamaños
y colores. Por lo visto, todos llevaban estos distintivos. Todos formaban un
único grupo, tanto los del bando de la derecha como los de la izquierda, aparentemente opuestos, y, cuando de pronto se volvió, vio las mismas insignias en el cuello
del juez de instrucción, que con las manos en el regazo miraba tranquilamente
a su alrededor
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