jueves, 6 de noviembre de 2014

Call-Curator


Está de moda cuestionar a las bienales. Y no podíamos estar al margen. Por lo menos eso pensamos Miguel Romera y yo. Decidimos reflexionar al respecto y armamos una bienal que aunara esa necesidad de llamar la atención, tan propia del mundo del arte, y la indiferencia que provoca dicho mundo en la sociedad. Acordamos usar como eslogan de nuestra bienal el coloquial “espérame tantito”, lexicalizada como mexicanismo pero aludiendo a la apatía ciudadana frente al arte. La intención comunicativa de la frase la asociamos a una imagen sacada de la película de Orson Welles, “F for Fake”. Esto significa que el mensaje curatorial busca producir una sensación de extrañamiento, una desfamiliarización con lo que se espera habitualmente del acontecimiento artístico “bienal”. Para los más quisquillosos esto es una bienal “falsa”. Para aumentar esta sensación de nulo impacto significativo social o político, nuestra bienal parte en su novena versión, jugando polisémicamente con esta decisión. La IX bienal es también una novenaun ejercicio de devoción, una costumbre pagana adoptada por el cristianismo para solicitar la mediación divina. Al respecto, conversamos con Miguel sobre qué tipo de mediación buscábamos, y acordamos que la de alguien que ayude en la falta de conocimiento o poca experiencia sexual. Aquí fue cuando se nos ocurrió la idea de identificar a dicho mediador con la figura del curador de la bienal. Esta codificación la combinamos con el número telefónico de Romera, para favorecer la eficacia en el interlocutor de inferir la realidad de (nuestro) comisario con la de una escort. Y esto, además, está en relación con la ausencia de límites espaciales y temporales de la convocatoria. No se sabe dónde es ni cuando durará. Como es evidente, esta bienal ocurre en cualquier lugar y no tiene fecha de inicio ni de fin.  Basta con concertar una cita telefónica con Miguel R. Romera, nuestro Call-Curator.

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