viernes, 18 de febrero de 2011

Jack B. Yeats/ La música y la ficción./ Grand master flash

A través de los últimos siete acordes de Nacht und Traume de Schubert.
Esta noche, viene grand master Flash al The Village en Dublín, será una magnifica oportunidad para beberme una guinnes y disfrutar del maestro, selecta y mezclador, inconfundible estilo,y un spinning back and forward demoledor. La música es inteligible e inexplicable al mismo tiempo.La música no tiene forma, se percibe
solamente a través del tiempo y sin que nos preguntemos por sus causas.

jueves, 17 de febrero de 2011

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No es improbable degustar el masivo uso de los mashups si consideramos que desde los años ochenta fue usual escuchar de manera insistente en las radios extensos popurrí como Let's Do It In the 80's, Jive Bunny & The Master Mixers y Stars on 45. Se trataba de una desprejuiciada fórmula discográfica que mezclaban éxitos del momento, utilizando las versiones e intérpretes originales o recreándolos de la manera más exacta al original, en un orden que permitía crear el efecto de bucle requerido para la pista de baile. Otorgando al uso de los sampleos un soporte y fundamento complementario a las innovaciones desarrolladas por la cultura Hip-Hop. The Best Disco in Town (Ritchie Family, 1976) puede ser considerado uno de los masificadores del formato “medley” mediante regrabaciones, del mismo modo que las mezclas sin autorización de Rapper’s Delight (Suggarhill Gang, 1979). Durante mi infancia en plena dictadura de Pinochet, la insistencia radial de The Adventures of Grandmaster Flash on the Wheels of Steel (1981) no podía dejarte indiferente. La versatilidad DJ de mezclar diferentes canciones mediante backspins, punch phrasing y scratchin’ se revelaba. Lo que John Oswald cogió con pinzas.

miércoles, 16 de febrero de 2011


¡SALUD DJ FASSMAN!

NOC EL DOCTOR NOC, SE COMIO DE PRIMERO CIERVA CON PATATAS


LA IDEA DEL LABERINTO CON LUZ DE GUERRA, SORTEANDO EL BORDE DEL QUICIO MUSICAL ME HA REJUVENECIDO MENOS MAL QUE NUESTROS ACTOS SE VEN RECOMPENSADOS CON ESTA ACCIÓN DEL EXCESO PRODIGIOSO .ARRIBA DJ FASSMAN

frankfurt de matute, Nova Express


Este próximo 25 de Febrero tendrá lugar una serie de acciones urbanas y de night club en torno a la música y las visuales en Dublín,

El nombre de matute, Bizarro 2.0 night, será un encuentro frankfurtiano donde se cambiará de lugar a lo largo de la noche y del día siguiente, maratón

SING SING CLUB * SECRET LOCATIONS (Empresa de Dublin que se encarga de elegir sitios para after parties en localizaciones aleatorias, bastante locas por lo general)

distribuirá entre los asistentes brazaletes con un número de teléfono inscrito para llamar a horas específicas, RODROC

En cuanto a la música, libertad absoluta para sorprender, la selección de los DJs tendrá un cojonudo CD de cada sesión del BIZARRO 2.0 Night.
El primer volumen podcast de 35 minutos cada uno es de DJ FASSMAN Y JULIO PHOTOSONIC en las Dublin Mountais.

Crossfather litúrgico causante de mezcla oxigenada y anóxica, que después de proyectar la conexión cosmológica de dos VJ´s COSMONAUTS, intercalará la sesión funk y house de la periodista y DJ Marina Diniz, así como el peculiar estilo en el laidback disco del egipcio Daddy DJ. De fondo la presencia de lafigura Jungle Boogie Ireland, así como la conexión con Ramonas remezclada por DJ Fassman, con voces inheditas de CAGON AND CRISTA y la proyección de los distintos post del BIZARRO empezando por el último hasta el inicio con la etapa del contubernio canibal y demás, esto será en una pantalla dentro del local, (SING SING Club) y se moverá a la secret location.

Se lanza desde el faro apagado, tirando besos y meneándosela ante el espejo negro,
y se desliza oblicuamente entre condones crípticos y un mosaico de miles de periódicosa través de una ciudad sumergida de ladrillo rojo hasta asentarse en el barro negro, entrelatas vacías y botellas de cerveza, gángsters en hormigón, pistolas aplastadas e irreconocibles para evitar la revista de inspección de los quisquillosos expertos en balística. Espera el lento strip-tease de la erosión en sus carnes fósiles.

NO SE QUE COÑOS HAY DETRAS DE ESTA PARED, RAMONAS


ME RESULTA RECONFORTANTE ENCONTRAR AL COJONUDO DEL CARICEO EN SU APABULLANTE DELIRIO LOYOLA CREATOR UN ABRAZO DE LAS RAMONAS Y DEL AMIGO DOMINGO

martes, 15 de febrero de 2011

THE RAMONAS / PLAYLIST




01. Grueso mojón (sencillo promocional)
02. Por el veneno de la inmortalidad
03. Como los hipopótamos en su caldero
04. Ahora dijo Diego
05. Que me sale por el hoyo del culo
06. La sustancia de lo machihembrado
07. Estoy de cargar conejos hasta los cojones
08. Parecido a Hondura de Huebra
09. La torsión
10. Huevos grandes de toro por el culo
11. Vida que yo sé de camuflaje
12. El jersey y la chaqueta
13. Donde dejaste ese coño incorrupto (lado B)


>> COMING SOON: GOLDEN PUÑETAS <<
Otra de Domingo Sánchez Blanco + Loyola Records ft DJ Fassman

Sax Rohmer, PULP Guidance


Nacido en Birmingham, Rohmer tuvo una educación típica de la clase obrera y empezó a trabajar antes de dedicarse a escribir. Su primera obra, el relato corto The Mysterious Mummy, fue publicada en 1903 en Pearson's Weekly. Empezó a ganarse la vida como escritor creando números cómicos para espectáculos de variedades y relatos cortos y seriales para revistas. En 1909 se casó con Rose Knox. Publicó su primera novela Pause! de manera anónima en 1910 y su primera historia de Fu Manchu, The Mystery of Dr. Fu Manchu, fue serializada entre 1912 y 1913. Obtuvo un éxito inmediato con la historia de ritmo trepidante de Sir Denis Nayland Smith y el Dr. Petrie enfrentándose a la conspiración mundial de el 'Peligro Amarillo'. Las historias de Fu Manchu, además de las protagonizadas por Gaston Max o Morris Klaw, hicieron a Rohmer uno de los escritores de más éxito y mejor pagados de las décadas de los 20 y los 30, aunque el autor nunca supo administrar su fortuna. Tras la Segunda Guerra Mundial se mudó a Nueva York con su familia, y murió en 1959 en una epidemia de gripe aviar.

George Bernard Shaw a Frank Harris



Londres, 24 de junio de 1930

Querido Frank Harris:

Ante todo,¡oh biógrafo! métase bien en la cabeza que nada de su modelo (o biografiado) con una mera lista de sus aventuras galantes. Si bien no tiene usted ningún registro semejante en el caso de Shakespeare, tiene uno bastante completo. Y que abarca varios años, en el caso de Pepys; Y, sin embargo, sabe usted mucho más acerca de Shakespeare que acerca de Pepys. La explicación, es que, en los galanteos, la relación de las partes no es una relación personal. Ésta puede ser irresistiblemente deseada y arrebatadamente consumada por personas que no podrían soportarse un solo día en otro género de relaciones. Si yo debiera contarle a usted todas las aventuras de esa clase que he tenido, no por eso sabría más sobre mi historia personal, ni siquiera sobre mi historia sexual. Lo único que conocería usted es lo que ya sabe: que soy un ser humano. Si abriga usted alguna duda respecto a la normalidad de mi virilidad, quítesela usted de la cabeza. Yo no era impotente, ni estéril, ni homosexual. Era, en cambio, sumamente impresionable, aunque no me impresionaran todas las mujeres. Me hallaba tambien exento totalmente de la neurosis (al menos tal me parece a mí) del Pecado Original. Nunca involucré el comercio sexual con la delincuencia. Lo asociaba siempre al placer, y no padecía escrúpulo, ni remordimientos, ni recelos de conciencia. Claro está que tenía eficaces escrúpulos inhibitorios de comprometer a las mujeres (o más bien, de dejarlas que se comprometieran conmigo) y de engañar a mis amigos. Entiendo que la castidad puede ser una pasión lo mismo que el intelecto es una pasión; pero la de San Pablo ha parecido siempre un caso patológico. La experiencia sexual me parecía un fin necesario en la formación del hombre. No sentía propensión alguna hacia las virgenes; prefería las mujeres bien enteradas de lo que estaban haciendo.

Como ya le he contado a usted, mis aventuras comenzaron a los veintinueve años. Sería, sin embargo, un tremendo error el lijar en esa fecha el comienzo de mi vida sexual. Recuerde usted que yo guardaba una perfecta contlnencla, interrumpida únicamente por las involuntarias y muy raras incontinencias del mundo de los sueños. Entre Oscar Wilde, que daba los dieciséis años como la edad en que se revela el sexo, y Rousseau, que declaraba que su sangre bullía de sensualidad en el momento de nacer (aunque se echó a llorar cuando Madame de Warens lo inició), mi experiencia confirma a Rousseau y se asombra ante Wilde. Así como no acierto a recordar ninguna edad en que no haya sabido leer y escribir, tampoco acierto a recordar ninguna época en la que no haya ejercitado mi excesiva imaginación contándome historias de mujeres. Yo era, como todos los jóvenes debieran serlo, un devoto de la Venus Urania. Estaba embebido desde la infancia en la música romántica. Me sabía de memoria todos los cuadros y todas las estatuas de la Galeria Nacional de Irlanda (un museo bastante bueno). Leía todo lo que caía en mis manos. Dumas padre me contaba la historia de Francia como una ópera de Meyerbeer. Desde nuestro "cottage" de Dalkey Hill contemplaba una eterna visión shelleyana del mar, los cielos y las montañas. La vida real era sólo un sórdido paréntesis en un paraíso imaginario. Me hallaba colmado de melifluo rocío. La Venus Urania, era, pues, hermosa. El inconveniente de la Venus Urania es que, a pesar de salvarnos del libertinaje y de permitirnos prolongar nuestra virginidad física hasta mucho después de pasada nuestra adolescencia, nos puede esterilizar proporcionándonos amores imaginarios en las llanuras del cielo con diosas y ángeles y hasta con demonios tan encantadores que nos dejen para siempre desengañados de las mujeres reales o, si se es mujer, hombres de carne y hueso. Nos volvemos inhumanos a fuerza de belleza y de exceso de voluptuosidad. Acabamos como ascetas, como santos, como solterones o solteronas (en suma, celibato) porque, como Heine, no podemos seducir a la Venus de Milo o ser seducidas por el Hermes de Praxíteles. Nuestros poemas de amor son como el Epipsychidion de Shelley, irrirantes para las mujeres sensuales y terre a terre, que comprenden al punto que las estamos haciendo apetitosas al pretender que son algo que no son realmente, y con lo cual no pueden resistir la comparación. Ya sabe usted cómo viví, en la continencia y la virginidad, hasta los veintinueve años, huyendo hasta en las ocasiones en que las mujeres me arrojaban su pañuelo. Desde entonces hasta el día de mi matrimonio, dispuse siempre de alguna amiga amable. Ensayé todos los experimentos y aprendí todo cuanto podían enseñarme. Todas ellas me acompañaban «por amor», pues a mí no me sobraba el dinero. Ganaba lo preciso para vivir en un segundo piso; el resto de mis actividades no lo dedicaba a ganar mucho dinero, sino a propugnar el socialismo. Cuando al fin pude vestirme con cierta elegancia, me acostumbré muy pronto a que las mujeres se enamoraran de mí. No me hacía falta perseguir a las mujeres, eran ellas las que me perseguían a mí. Le advierto, nuevamente, que no deduzca conclusiones prematuras. No todas mis perseguidoras deseaban relaciones sexuales. Muchas buscaban compañía y amistad. Algunas eran felices en sus matrimonios, y me quedaban reconocidas de que yo comprendiera desde un principio que la relación sexual estaba descartada. Otras se hallaban dispuestas a comprar la amistad con el placer, convencidas de que los hombres estaban acostumbrados a esos tratos. Varias, en fin, eran genios sexuales, absolutamente intolerables en todo otro aspecto. No había un solo caso que fuera igual a otro. Cuando William Morris afirmó que «todas saben igual›, no hablaba, como ya dijo Longfellow con «palabras del corazón». Consideré que el sexo era una base imposible para las relaciones permanentes, y nunca pensé en asociarlo al matrimonio. Anteponía todo a las necesidades sexuales, y nunca rehusé o perdí una oportunidad de hablar sobre el socialismo por pasar una velada galante. Me gustaba el comercio sexual a causa de ese asombroso poder que tiene de anegar los sentidos con una oleada celestial de emoción y exaltación de la existencia, estado, aunque momentáneo, que me suministraba una muestra de lo que podria ser algún día el estado normal de una humanidad en éxtasis intelectual. A esto le daba yo la más desenfrenada manifestación mediante un torrente de palabras, en parte porque me creía obligado a comunicar a la mujer lo que yo sentía entre sus brazos, en parte porque quería que ella misma compartiera mi emoción. Pero, exceptuando tal vez una ocasión, nunca llegué a sentirme plenamente convencido de haber transportado a la mujer ni a la mitad de la distancia a que ella me había transportado a mí: éste es un talento tan individual como cualquier otro. Me acuerdo de una mujer que sentía por mi una especie de adoración afectuosa y enteramente inocente, la cual me explicaba un día que tendría que acabar abandonando a su marido porque las relaciones sexuales la herían físicamente «lo mismo que si alguien me estuviera retorciendo un brazo». Entre este caso extremo y la heroína sexualmente insaciable de mi primera aventura, hay una gradación enorme en las sensaciones, y mayor debe ser aún la gradación en las exaltaciones celestiales.

Cuando me casé, tenía yo demasiada experiencia para incurrir en el tremendo error de instalar sencillamente en mi casa a una querida permanente. Mi mujer, por su parte, tampoco incurrió en el error complementario. Nada podía impedirnos el que satisfaciéramos nuestras necesidades sexuales sin pagarlas a ese precio, y fueron otras consideraciones las que nos convirtìeron al fin en marido y mujer. Mis aventuras amorosas consumadas no cuentan para nada, en duración y seriedad, junto a las que quedaron sin consumar o concluyeron descartando el amor físico. No olvide usted que todos los matrimonios son diferentes, y que un matrimonio entre dos personas jóvenes que pronto tienen hijos no puede ser comparado con la alianza infecunda de dos seres de edad madura y que han pasado ya de la edad en que es prudente tener el primer hijo. Y ahora, nada de novelas; ni, sobre todo, de pornografía.

lunes, 14 de febrero de 2011

Fiebre de Faty



período de migración apresurada y de forma masiva de trabajadores hacia áreas más rústicas, en las que se había producido un descubrimiento espectacular de comerciales de oro. Suele referirse en especial al que se produjo en California en 1849.



Las fiebres del oro constituyeron un rasgo de la cultura popular del siglo XIX. Los factores que indujeron a muchos a abandonar sus empleos y modos de vida convencionales en busca del oro son de variada índole:

relativas mejoras en las redes de transporte,
mejoras en los medios de comunicación, que contribuyeron a extender noticias y rumores,



cierta insatisfacción social,
un sistema monetario internacional basado en el patrón oro.
Curiosamente, pocos mineros se hicieron ricos, mientras que los proveedores de los mismos y otros comerciantes encontraron la fortuna gracias a estos procesos.

Tanatopraxia y regeneración viral

2 girls 1 cup (es español, '2 chicas 1 copa') es el nombre no oficial del avance de Hungry Bitches ('Perras hambrientas').
Es un video viral que se convirtió en un muy conocido fenómeno de Internet entre los bloggers y los foros por las reacciones que su contenido gráfico generaba en los espectadores que no habían visto el video antes. A mediados de octubre de 2007, YouTube se inundó de videos describiendo las reacciones de otros al ver el video por primera vez.

CRÁNEO

Gordon Moore, hace 50 años sufrió un accidente automovilístico, en el cual perdió la parte anterior del cráneo le fue sustituido por una placa de titanio.



Sin embargo, recientemente dicha placa había estado dándole problemas, ya que comenzó a infectarse y los tratamientos que probaron no parecían ayudarlo, por lo que el equipo de médicos que lo trataba decidió retirar la placa y sustituirla por otra.

Los cirujanos se llevaron una enorme sorpresa cuando, al quitar el trozo de metal, hallaron hueso sólido, el cual tenía la misma forma de la placa que acababan de extraer. Por lo tanto, simplemente cerraron la piel y los problemas de Moore se terminaron.

Aún no hay explicación para una regeneración de esta magnitud. Cuando el trozo de hueso que se quita es pequeño, puede crecer nuevo hueso, pero en el caso de este paciente se trataba casi de medio cráneo

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Acá no hay ningún ARCO. Y de haber algo, bien poco reduciría mi dosis indiepop de odio mal parido contra todo. En perspectiva, hacerme mala sangre por la estupidez irreparable de la dinámica social del arte local y el hecho desconcertante de su mediocridad, deja clarísimo que no tengo tiempo para la pelotudez autodestructiva a la que nos empuja una institucionalidad cultural muy bastardeada. Paisaje que te arrastra a estados emocionales jodidos. Mis covers de Fuckin’Marcianos dan cuenta de esto. Canciones de amor en clave de grupo de choque sobre cómo cualquiera pueda grabar un disco, sacar una foto, escribir un cuento y subirlo a Internet. Bypasseando al paradigma ese de legitimización artística que está religado a una domesticación wannabe que no caliente nada a nadie. Salvo para el porcentaje de viejos y pendejos hipócritas obsesionados con los depresivos y el éxito mediático. No confundan el tono acusador de mis bravuconerías con la de los beatos de izquierdas y derechas. Haciendo a un lado los personajes estereotipados, la trama algo obvia, los malos- más-malos y los buenos-más-buenos, mi furia es la de quien respira desde lo único donde puede autosituarse: el amor fou.