lunes, 22 de febrero de 2010

Fabulaciones

"No hay ambivalencia más sutil y perversa que la del lenguaje. Cuando Janto ordena a Esopo cocinar algo bueno, dulce e importante, este prepara varios platos de lengua ya que sin la lengua nada hay, nada se puede dar, ni tomar, ni comprar; por la lengua se enderezan los Estados, se precisan los decretos y las leyes. Pero, asimismo, sirve lenguas cuando le ordenan preparar lo peor, pues por la lengua hay insidias, engaños, peleas, celos, discordia y guerras."
(Carlos Eymar. El funcionario poeta, Elementos para una estética de la burocracia)

[...]

“Ahora voy a hablarles de un escorpión. Este escorpión quería pasar el río y le pidió a la rana que lo llevara.
—No —le dijo la rana—, no gracias. Si te dejo que subas a mi espalda puedes picarme y la picadura del escorpión es mortal. —¡Qué! —dijo el escorpión—. ¿Dónde está la lógica de tus palabras? —los escorpiones siempre tratan de ser lógicos—. Si yo te pico, tú te mueres y yo me ahogo.
Al oír estas palabras la rana quedó convencida y permitió que el escorpión se subiera encima de ella. Pero cuando estaban en medio del río sintió un dolor terrible y se dio cuenta de que, pese a todo, el escorpión la había picado.
—¡Y tú hablabas de lógica! —gritó la rana moribunda cuando comenzó a hundirse, arrastrando al escorpión bajo las aguas—. ¡No hay lógica en esto!
—Ya lo sé —respondió el escorpión—, pero no he podido evitarlo. Es mi naturaleza (caracter)”. Arkadin concluye: “Brindemos por la naturaleza…(caracter)” (Orson Welles. Mr Arkadin)

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